Y en una noche, fría, de
luz tenue, dónde la soledad incitaba al silencio
no paraba de rondar por el friso mi cabeza, los
recuerdos póstumos de ella
alejándome del efímero deseo de ser real, de
compartir sus besos, su sexo.
Despertome a bofetadas los hijos del sol,
invadiendo mi casa por la ventana
una mañana, cálida, de luz resplandeciente,
dónde la soledad, incitaba al silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario