CAPÍTULO
IV – Ivanov
Dulcinea,
se permitió a sí misma el beneficio de la duda, pero aún así, no veía la
posibilidad de que la Etapa Crisálida pudiera permanecer en un sujeto, era
imposible.
Dulcinea: No Chicos, eso es imposible, por lo menos en
todo lo teórico que he aprendido de Natasha Es algo inexplicable, ella misma me
enseñó que todo tiene una base científica y un porqué, el fin vital de la
hormona Vetrina, es su metamorfosis hasta concretar su capacidad propia.
Alejandro: ¿Natasha?
Dulcinea: Es la Bióloga que es os había comentado, toda
una experta, estuve un año viajando con ella, ahora mismo está realizando unas
investigaciones sobre Mutaciones en la misma hormona Vetrina cerca de Latvia.
Violeta: Si, sí… ¿podemos ir a comer algo? Estoy
fatigada de tanta ciencia, prefiero que me expliques la digestión mientras me
como una Hamburguesa.
Alejandro: [No cambiará] Vamos a comer algo, y mientras
nos cuentas, me gustaría saber más.
Violeta: ¡Claro, es una fantástica idea! ¿Cómo no? Ya
veo el resumen del día de hoy, almorzamos en una cafetería mientras hablamos de
la hormona esa, después iremos al cine a ver alguna película, dónde nos atacará
alguna gitana loca no sacada de Notre Dame, por haber tenido la “genial” (Gesticula
con los dedos) idea de haber hablado de la Vetrilla…
Alejandro: Vetrina.
Violeta: (Chilla expresando desesperación) Te llamaré
Cris, de Crisálida, a mí me gusta.
Alejandro: Olvídalo.
Violeta: Vale Cris.
Alejandro: Paso de ti…
Dulcinea: Chicos, chicos… tranquilizaos… vamos a comer
algo y ya luego encontramos algún lugar dónde hablar y descansar, yo también
estoy agotada.
Violeta: Vale, vamos Cris.
Alejandro: […]
Todos
se dirigen a una cafetería, por fortuna, leen en el cartel de afuera, que es un
Hostal con servicio de cafetería, así que sin más reparo, todos se adentran en
él, sentándose Violeta la primera, se acerca una camarera y sin esperar a los
demás ni dejar que la camarera hable, pide.
Violeta: Bueno, yo quiero una Doble Americana con una
ración de Papas y dos coca colas por favor.
Alejandro: Gracias por la Coca cola…
Violeta: Son para mí, una para tragar la hamburguesa y
la otra para tragar tu presencia (Dice con normalidad mientras sigue mirando la
cara, se sienta Dulcinea)
Dulcinea: A mí me dejas una ensalada César con un
Biofrutas por favor.
Alejandro: (Dice por lo bajo) Alguien que come como una
mujer, y no como el monstruo de las galletas (Una patada le aturde por debajo
de la mesa) ¡Ah! (Ignora el acto violento y se decide a pedir) a mí me dejas el
Plato Combinado Nº4 por favor (Dice mientras las sílabas se devoran las unas a
las otras)
Dulcinea: Alejandro ¿Podrías explicarme tu historia?
Violeta: Huyó de su casa, es el resumen.
Alejandro: [Algún día sé que me prestará más atención,
aunque sea volviéndome a apuntar con un arma] La situación de mi familia no era
nada estable, habían bastantes problemas, así que decidí huir para poder
encontrar algo que me ayudara a evolucionar y así poder sacar a mi hermana de
ese entorno, aunque no pensaba evolucionar/mutar tanto. (La camarera trae la
comida)
Dulcinea: No es una mutación, simplemente es el
desarrollo de una nueva hormona, selección natural quizás, no lo sé.
Violeta: (Mira hacia todos lados mientras Dulcinea
habla, mastica, y además custodia su comida con el tercer ojo de la glotonería)
Alejandro: En X-men se debía a una mutación genética, es
probable que a lo mejor sea la mutación de otra hormona y se estén
confundiendo.
Dulcinea: ¿X-men, de veras crees en eso? Vamos, todo eso
solo es fantasía.
Alejandro: Ya claro, Transformar una Escopeta Recortada en
una Pistola, o controlar 100 Golondrinas es algo habitual.
Dulcinea: No Alejandro, es ciencia, no soy muy buena
explicando, pero ya lo comprenderás algún día, todo esto, no son poderes… no
buscamos la transformación en oro mediante la alquimia… todo sucede por algo, todo
tiene una base bio-química de todo esto, así lo he visto y así me ha demostrado
Natasha.
Alejandro: [Sigo pensando lo mismo] Ah, vale.
Violeta: Cris es un Friky.
Alejandro: Y tú un agujero sin fondo. (En medio del pique,
inesperadamente, un camión de la basura, cae como del cielo, en frente del
Hostal, impactando contra algunos coches y rompiendo el cristal de la cafetería)
Dulcinea y Violeta: ¡Ah! (sueltan un enorme grito mientras se
levantan corriendo, Alejandro se limita a agarrarse la cabeza con las manos en
una postura sobrecogida)
Alejandro: ¡Qué ha sido eso!
Dulcinea: ¡Vamos Alejandro, sal rápido de ahí! (Violeta
le extiende la mano, Alejandro se agarra a ella y salen del Hostal)
Un
viento horrible azota esa zona de la ciudad pero el día está completamente
despejado, el sol resplandece.
Violeta: ¿Y este viento? (Mira hacia todos lados)
Dulcinea: ¡Mirad, allí! (Señala con el dedo y todos se
giran, un enorme tornado es visible desde lo lejos, muchos coches son
expulsados desde su interior)
Alejandro: ¡Cuidado!
Violeta: ¡Mierda, están demasiado cerca!
Dulcinea: ¡Zaion Zield! (Un escudo formado por celdas
azules brillantes se forman delante del grupo, protegiendo del impacto de los
coches y sus explosiones)
Alejandro: ¿Qué mierdas es esto? ¿¡Ésta es tu ciencia!?
Violeta: La capacidad de Dulcinea es la protección, a
cualquier nivel.
Alejandro: Me parece fenomenal ¡Ahora alejémonos! (Dicen
gritando por toda la ventolera)
Dulcinea: Chicos, extenderé el escudo para cubriros hasta
ese portal (Señale una casa cerca) entraremos ahí. (Las celdas se reproducen
entre ellas, extendiéndose)
Violeta: (Dice mientras corre hacia el portal) ¿¡Huracanes
en Logroño!?
Alejandro: Es muy extraño, pero primero déjame asegurar mi
vida.
Violeta: ¡Corramos! (Dulcinea los sigue, Violeta escucha
a una niña)
Niña: ¡Mamá! (En llanto y gritando aterrada, está detrás de un coche)
Violeta: ¡Mierda! (Se para dentro del portal y mira
atentamente al coche) ¡Llama la atención de la niña, abre la puerta y tráela!
De
repente desde el coche se escucha la pita, la niña mira, envuelta en terror, la
puerta se abre y la niña entra corriendo.
Niña: ¡Mamá eres tú!
Entra
y no ve a nadie en el coche, la puerta se cierra y el coche es conducido hasta
el portal, la puerta se abre.
Violeta: ¡Vamos rápido, aquí estarás a salvo! (Una parada
del autobús impacta contra el coche, arrastrándolo a una distancia alejada,
dónde termina explotando) … (El rostro de Violeta queda petrificado y blanco) …
Alejandro: ¡La niña joder, me cago en la puta!
Dulcinea: (Agarra a Violeta y se adentran más aún en el
portal) Hiciste lo que pudiste mi cielo… Peor hubiese sido dejarla allí en
medio de todo ese debacle.
Violeta: … (Llora sin gesticular el rostro)
Alejandro: Mierda, Violeta, tranquila.
Violeta: ¡CÁLLATE! (Alejandro queda anulado)
El
viento cesa, todos los restos volantes, caen al suelo, tejados, coches,
guaguas, motos, personas…
Dulcinea: Qué desastre… ¿Cómo ha sucedido todo esto?
Alejandro: Joder, cuanta gente muerta… un huracán, un
maldito huracán en medio de Logroño ¡JODER! (Grita durante unos 3 segundos)
Violeta: Esto no me cuadra (Saca su móvil) Manda este
mensaje a todos los móviles, quiero que me hagan un vaciado de cualquier cosa
extraña que hayan captado.
Alejandro: Lo mismo hiciste con… Pensé que los
Tecnópatas/Mecanópatas lo hacían pensándolo ¿Tú tienes que hablar?
Violeta: (Le da una fuerte palmada en el pecho, lo mira
fijamente y se marcha, caminando en medio de la tragedia)
Dulcinea: No está de humor, dale un tiempo, intentó
salvar a una niña y no lo consiguió, entiéndela.
Alejandro: … [Si aprendiera a manejar esto, podría ayudar
a Pandorea, si no… me sentiría igual que ella, como si no la hubiese logrado
salvar]
Violeta
vuelve al cabo de unos 30 minutos, con el móvil en la mano.
Violeta: Escuchad, el campo electromagnético ha sido
ampliado 5 veces más de lo normal en los últimos 45 minutos, se centró en una
parte, dónde apareció el tornado, luego disminuyó la intensidad, hasta
desaparecer.
Dulcinea: Hormona Vetrina.
Alejandro: ¿Cómo estás tan segura?
Dulcinea: Las ondas cerebrales contienen
electromagnetismo, probablemente alguien haya creado ese huracán (Se escucha un
arma cargándose)
Violeta: Vamos a cargarnos a ese hijo de puta (Dice con
una Metralleta pesada cogida con las dos manos y arrastrándola por el suelo)
Alejandro: ¡Ostia! ¿Y ese monstruo?
Dulcinea: Guarda ese arma, no queremos alterar a la
gente, ni herir a nadie inocente.
Violeta: De acuerdo, pero vamos ya. (Se desmonta
mientras Violeta le da forma y se convierte en una pistola, el material que
sobra se almacena en la mochila)
Alejandro: En serio, eres increíble.
Violeta: Rencorosa y Vengativa también.
Todos
se aproximan a la zona dónde detectaron el ascenso del campo electromagnético.
Dulcinea: No noto nada chicos, lo más probable cuando
causas un accidente, es que te alejes luego.
¿?: ¡Aeris Discindo!
Alejandro
escucha antes de tiempo las palabras y empuja a Dulcinea, una ráfaga de aire,
corta por la mitad un coche en la lejanía, y explota, todos miran atrás y
observan a un hombre de unos 28 años, vestido de Smoking, con el pelo negro
azabache por el cuello y un fleco canoso que le tapa un ojo, tiene una argolla
en el labio y luce un rostro bastante psicótico.
Alejandro: ¿¡Quién eres!? Eres tú el culpable del Tornado
¡Solo me encuentro con una manada de asesinos! (Se escuchan 10 disparos
consecutivos hacia el hombre, posterior a ello, el sonido de las balas en el
suelo)
Hombre: (Suelta una carcajada como de loco) ¿Realmente
piensas que me dañarás con eso? (Una barrera de viento, desvió todas las balas)
El aire es mi elemento, os destruiré con esta arma que Dios me ha ofrecido,
destruiré a la humanidad para que así vuelva a nacer desde la bondad. (Se
escucha un fuerte disparo, luego, el sonido de la bala en el suelo)
Violeta: Gilipollas (Dice mientras cambia la escopeta
recortada a una metralleta pesada)
Dulcinea: ¿Por qué has hecho esto? ¡Qué necesidad tenías!
¿¡Dios!? ¡Ingenuo, No entiendes nada del potencial que tienes verdad!
Hombre: Bla, bla, bla, palabras, tan solo palabras, yo
ya no venderé más libros que propaguen la palabra del Señor por todo ese rebaño
de mortales lleno de pecados, ahora, pasaré a la práctica, seré yo el que
estará escrito en esos libros (El aire frente a él, se mueve a más velocidad) ¡Aeris
Discindo! (Dice mirando a Violeta)
Dulcinea: ¡Violeta apártate, sus ataques con más potentes!
Violeta: Ni de coña (De su maleta sale material que se
transforma en un escudo con un hueco en el centro, comienza a disparar) ¡TE
EXTERMINARÁ INSECTO!
Hombre: ¿Insecto? Insecto… (La ráfaga de aire corta la
metralleta y el escudo de Violeta, rozándole el hombro solo)
Violeta: ¡Ah! (Cae al suelo)
Alejandro: ¡Violeta! ¿Aeris Discindo? ¡Qué son esas
malditas palabras!
Dulcinea: Usa la estimulación cerebral… Dice palabras con
las que él se motiva más, las ondas cerebrales se disparan y aumentan su
potencia, es lo mismo que uso yo, tened mucho cuidado, sabe como atacarnos.
Hombre: Soy el nuevo mesías de Dios ¡Ícaro! (Dice
mientras vuela) yo traeré el mundo perfecto, un mundo sin guerras, un mundo de
ideas claras. ¡VENTUS IRAE! (Un tornado se crea en medio de todos, separándolos)
Alejandro: ¡Violeta!
Dulcinea: ¡Chicos! Mierda… (Realiza un análisis rápido) [Sus
ondas cerebrales a nivel normal, son extra-corporales, por eso al atacarnos, se
extienden y tiene más área para controlar el aire, su capacidad, es el control
del aire, no puedo hacer un escudo molecular, tan solo hay oxígeno, no puedo
separar moléculas para impedir que nos ataque ¿¡CÓMO LOS PROTEJO!?] (Da un
Puñetazo al suelo)
Violeta: Tú… no vas a impedir, que me desahogue (Se
levanta y crea un Bazooka) No, claro que no. (Apunta)
Alejandro: ¡Violeta, el aire puede desviar el misil, no lo
hagas!
Violeta: Cabrón… (Duda, pero sigue apuntando) Maldito
Cabrón.
El
Tornado comienza a atraer a Alejandro hacia su interior.
Alejandro: ¡No, ayudadme joder, ayudadme!
Dulcinea: ¡Alejandro! ¡Zaion Zield! (Las celdas no logran
unirse y Alejandro es tragado por el tornado)
Alejandro: ¡NO! (Grite con su último halo)
Ícaro: (Lanza otra carcajada) Así que tú eres la mesías del Demonio ¡Te exorcizaré!
Para ti uno solo ¡infame! ¡Ventus Irae!
Dulcinea: Maldita sea [Tendré que extender mis ondas
cerebrales al mismo nivel pero ellos estarían en peligro]
De
repente, desde el interior del tornado, en eco, se escucha la voz de Alejandro
Alejandro: ¡Aster Flagrantis! (El sol comienza a
intensificar su brillo e Ícaro empieza a enrojecerse)
Dulcinea: ¡Alejandro!
Violeta: Cris…
Ícaro: ¿Qué esto? ¿Qué está ocurriendo? Dios Salve en Gracia ¡Qué calor!
Alejandro: ¿Te mola el latín eh? Última clase de griego… y
un poco de canciones Hardcore en Latín, son suficientes para acabar contigo (Grita
al aire, sintiéndose realizado) ¡Ves que si estaba atendiendo, maldito profe!
Ahora… ¡ASTER FLAGRANTIS! (El sol emite un destello puntual e Ícaro combustiona)
Ícaro: Qué está pasando, el demonio nunca vence ¡Pagaréis por esto! Iréis al
infierno malditos pecadores.
Dulcinea: Un religioso más… tu primer error radicó en la
Fe…
Ícaro
cae al suelo, estrellándose y mutilando su cuerpo contra desde gran altura, el
tornado se detiene.
Violeta: Bien hecho, Cris... (Cae al suelo desmayada, se
escuchan a Dulcinea y Alejandro llamándola desde lo lejos, se despierta en una
habitación) ¿Dónde estoy? (Se levanta y siente un dolor en el hombro) ¡Hay! Duele…
Alejandro: Ya te has despertado machona. (Dice saliendo
del baño)
Violeta: Alejandro… Gra… ¿¡Cómo que machona!? (Le lanza
un zapato)
Dulcinea: Veo que ya estás bien (Alude entrando por la
puerta de la habitación)
Violeta: ¿Dónde estamos?
Alejandro: Hemos venido a un Hotel, pensé que era mejor un
hospital pero Dulcinea decidió que era mejor unos cuidados más caseros.
Violeta: Gracias (Se levanta)
Dulcinea: No te sobreesfuerces Violeta.
Violeta: Si no lo hago no soy yo (Sonríe) Tengo que
recomponerme rápido, además… ¡Tengo hambre!
Dulcinea: Yo iré a traerte todo lo que te pediste ayer,
no te preocupes (Baja a la cafetería) ¡Hola Buenas tardes! Por favor ¿podría
ponerme tres Hamburguesas, tres raciones de papas y cuatro coca colas para
llevar por favor?
Dulcinea
espera pacientemente el pedido mientras escucha de fondo a una chica hablar.
Chica: Hola Buenos días, había reservado una habitación.
Recepcionista: Buenos días señorita, por supuesto ¿su nombre?
Chica: Ivanov, Natasha Ivanov.