Divisábamos
luciérnagas en los páramos del perdón,
mas
sin embargo, la luna no paraba de espiarnos entre susurros,
"Amo
la Luz del sol y por más que recorra la tierra nunca lo veo"
decía
la Luna ya frustrada de tanto camino en vano,
"Nosotros
nos hemos hallado no porque nuestros ojos nos digan que nos ven, no porque
nuestros oídos nos cuenten que nos escuchan, no porque nuestras manos nos digan
que nos tocan, si no porque nuestro corazón nos dice que nos siente en cada
latido"