Sola la confianza vaga por el camino de la osadía, sin rencor sin temor
evadiendo los muros y las barreras que el alma había construido
negando toda existencia de resistencia al puro sentir
temblaba el alma, el corazón, y el cuerpo de quien lo contenía
inhibía la negación, solo él podía negar, ni el Renegado se
resistía
materializando una lágrima, una sonrisa, o un gesto, nació él
ilusionado con todo aquello que quedó enterrado en el recuerdo
enfado, satisfacción, dolor, voluntad, reminiscencia, felicidad...
neveras situadas en el rincón del alma, fueron desterradas al
exterior
transformó la energía del vacío en energía pura, en la quinta
esencia
oxigenando al corazón que alegremente y con temor volvió a latir
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