CAPÍTULO
I – LA RAZÓN
Todo
comenzó en Madrid, la fría mañana de noviembre del 2012 en el 205 de la calle
Numancia, Alejandro se levantaba como cada mañana, sonaba el despertador “Cinco
minutos más” atrasaba el destino del despertador… volvía a sonar “Cinco minutos
más” y sin embargo, intentaba luchar contra el destino de ir al colegio, pero
como siempre “¡Alejandro Salazar Binx, tienes diez minutos para ducharte,
desayunar y salir o tendrás que coger el autobús!” así que tras el horrible
rugido del dragón, decidió abrir esas persianas llenas de legañas, quitar ese
enorme edredón nórdico, y asimilar la luz del sol que entraba por su ventana
durante unos cinco minutos, los otros cinco minutos restantes bastaban para
hacer todo eso… (Pasa el tiempo, y un estruendo se oye al otro lado del cuarto
de Alejandro)
¿?: ¡Alex, Mamá ya está vestida, nos vamos!
Era
Pandorea, su hermana pequeña de diez años, que siempre jugaba a ser
universitaria, agobiada con sus exámenes de sexto de primaria, sus sueños son
ser Médica y ponerse sujetador para ir a
fiestas “de mayores” demasiado madura para su edad…
Alejandro: Bueno… (Da un enorme bostezo) Buenos días mundo
(pone sus pies en esas horribles pantuflas que le regaló su tía Luisa y se pone
en pié, estirándose de tal forma que se escuchaban cada uno de sus pequeños
huesos) Tengo que ducharme, vestirme, afeitarme, desayunar, lavarme los
dientes… bah, desayunaré.
De
repente, suena el timbre en la casa de los Salazar.
Madre: ¿Será tu padre? Siempre se le olvidan las llaves del coche.
Pandorea: No lo sé (Dice mientras desayuna en la mesa,
con una tostada en la boca, mirándola cabizbaja y balanceando los pies en la
silla)
Abelia,
la madre de los chicos, abre la puerta y observa a una mujer de gran altura,
mas de los que sus tacones podían disimular, una figura esbelta, con un cabello
dorado largo y rizado que resplandecía hasta la cintura, su rostro era pálido,
sus labios eran carnosos y muy rojos, sin estar pintados, sus enormes ojos
jugaba con la tonalidad negra de su retina.
Abelia: Buenos días ¿desea algo?
¿?: Buenos días, me presento, mi nombre es Daimara, y soy inspectora de
la Academia a la que van sus hijos, he venido para una mera revisión habitual
que se hace cada año, no tomaré más de 20 minutos.
Abelia: (Quedó extrañada por la fugaz visita, pero se
tranquilizó al ver su identificación en el pecho, como todos los profesionales
del centro tenían) Vaya, para ser habitual, nunca antes la habían hecho, pero
pase no se preocupe, yo me marcho en seguida que tengo una reunión ¡Alejando
Salazar Binx, hay visita, baja de inmediato! Pase por favor
La
chica mira atentamente a la niña,
mientras ésta, traga el último trozo de tostada con mermelada de frutas del
bosque como si fuera el último del supermercado, Daimara se acerca lentamente a
Pandorea.
Daimara: Pero que niña tan preciosa, me encanta como te
queda esa melena peliroja, y ese fleco hacia un lado ¡Eres preciosa! ¿De quién
has sacado esos ojos verdes?
Pandorea
se limita a mirarla, Alex baja las escaleras, despeinado, con la chaqueta hacia
un lado, los cordones desamarrados, y la mochila garabateada por todos lados.
Alejandro: Hola… (Pasa de largo y va directo a la nevera)
Hoy tengo un examen de Mates.
Abelia: ¿Lo dices para que guarde tinta de mi pluma
para firmar tu suspenso? (Mira indignada la madre a su hijo)
Alejandro: No mamá… ¿Quién es ella? (Dice sin mirar a
Daimara)
Pandorea: Me dijo guapa. (Pasa Alejandro por detrás y le
da una colleja) ¡Mamá, Alex me está molestando!
Abelia: Alejandro, ya está bien, ten respeto, tenemos
una visita, es una inspectora del colegio, al fin veo algo que demuestra el
dineral que me dejo en esa academia, bueno yo me voy (le da un beso en la
frente a Pandorea y le da un ligero abrazo a Alex) os veo a la noche, no
lleguéis tarde para la cena.
Daimara: Qué tenga un buen día Señora Binx (La madre se
va) Bueno chicos, me llamo Daimara, y he venido para hacernos unas breves
preguntas, nada que ocupe mucho tiempo.
Alejandro: Adelante, dispara. (En ese momento, Alejandro
ve como la chica saca una pistola del bolso, y le dispara en el estómago, se
mira al estómago y está ensangrentado, vuelve a mirarla y no tiene la pistola
en el bolsillo, no siente dolor, se vuelve a mirar, y no tiene nada) ¿Qué?
Daimara: Te llamas Alejandro Salazar Binx, tienes 18
años, estás terminando 2º de bachillerato de humanidades, modalidad de letras
puras, y por lo que veo quieres ser Traductor e intérprete porque te encantan
los idiomas, tienen un nivel bueno, sacado de las canciones que te gustan y las
traduces ¿Es todo cierto? (Lo mira pasivamente)
Alejandro: ¿Qué? (Está completamente blanco por la
situación pasada) Sí… si.
Daimara: Tú eres Pandorea Salazar Binx, tienes 10 años,
estás terminando 6º de primaria, quieres ser Médica (Muestra una pequeña
sonrisa) y siempre les tomas el pulso y la tensión a todas tus muñecas, vaya,
pero que niña tan interesante.
Pandorea: Jazmina tiene sobrepeso… (Deja ver una muñeca
llena de plastilina en la barriga) la mandé al dietista.
Daimara: (Suelta una enorme carcajada) Estoy segura de
que serás una gran Médica, bueno chicos, voy a haceros la entrevista (Mira
seriamente a Alex) Alejandro Salazar Binx ¿Eres Feliz?
Alejandro: (Todavía paralizado por la situación, mas le
desconcierta esta pregunta) ¿Qué? Claro… claro que soy feliz [Menuda mierda de
vida tengo, claro que no soy feliz]
Daimara: De acuerdo, Pandorea Salazar Binx ¿Eres Feliz?
Alejandro: Sí, claro que lo es.
Daimara: Le he preguntado a ella, deja que responda por
favor Alejandro.
Alejandro: Si… (Alejandro se da la vuelta y mira a los
imanes de la nevera) [¿Qué es todo esto? siempre me siento incómodo en casa,
pero esto, es peor]
Pandorea: Sí… pero mis muñecas no lo son.
Daimara: De acuerdo, muchas gracias chicos, es todo. (Se
levanta, toma unas anotaciones en un extraño cuaderno y se levanta)
Alejandro: Ya que vas a la academia ¿te importaría
alcanzarnos? (Pandorea se recoloca por 7º vez la mochila y se pone al lado de
su hermano)
Daimara: Lo siento chicos, pero ahora mismo no me dirijo
a la academia, he de hacer un papeleo antes, lo siento, ¡Qué tengáis un buen
día! (Se va)
Pandorea: Es rara.
Alejandro: Sí… lo es, vamos, ya llegamos tarde a primera
hora.
Pasa
el tiempo, y a cuarta hora en Griego II mientras el profesor explicaba un texto
sobre la leyenda de Ícaro y su muerte, cayendo desde las alturas, prendido en
fuego, por haber intentado volar hasta el sol, Alejandro, pensaba en lo que
sucedió.
Alejandro: [Porqué sentí que me disparó… ¿Sí soy feliz?
Qué sabrá esa estúpida arrogante, se ríen de mi en clase, mi hermana pequeña
pinta sobre mis discos de Incubus, no le gusto a ninguna chica, suspendo en
clase, no sé en realidad qué quiero ser más adelante con mi vida, papá ni me
mira, mamá solo habla, no escucha, parece que se van a divorciar] Qué mierda.
Profesor: ¿Disculpa Alejandro?
Alejandro: ehm… lo, lo siento, de-deberas profesor, lo
siento, pensaba en voz alta (Se escuchan murmullos en clase “qué maleducado, no
respeta, “¿¡qué mierda!?, imbécil”) [Por estas cosas, os odio, qué sabréis de
mi]
Profesor: Alejandro, te quedarás después de clase,
tenemos que hablar sobre tu conducta inapropiada y tus malos hábitos
académicos, con un 3.3 en Griego II no irás a la P.A.U.
Alejandro: No lo decía sobre su clase… (Arruga un papel
que tiene en la mano mientras cierra el puño con fuerza, la puerta de la clase
se cierra de repente, con tanta fuerza, que se rompe el cristal de la puerta,
Alejandro se despista y mira hacia la puerta)
Profesor: ¿Qué ha pasado? (Se acerca a la puerta y mira
al alumno que más cerca está de ella) Alberto, a dirección, esto, es
inadmisible.
Alberto: Profe, yo no fui, siempre me echas la culpa de
todo, estaba hablando con Miranda.
Profesor: ¿Cómplices eh? ¡A dirección los dos!
Miranda: (Mira mal a Alberto) Prepárate… el director
será tu peor miedo (Coge un puñado de chinchetas y sonríe)
Las
horas de clase siguen, hasta el final de ellas, Alejandro despistado, regresa a
casa, justo a mitad del camino…
Alejandro: ¡MIERDA! Estaba castigado, joder, me va caer
una peor por ese puto profesor y su jodido Ícaro (Una explosión se escucha en
la lejanía, toda la calle mira en esa dirección, pero nadie puede ver nada)
¿¡Qué ha sido eso, sonó a una explosión grande!? Como con Fukushima… no ¡yo
regreso a casa ya! (llega a su casa y como siempre, deja la maleta en el hall, se
quita los zapatos y sube a su habitación, coge un cómic de X-men, enciende la
minicadena con el CD de Sum41 “Screaming Bloody Murder” se acuesta en la cama y
se pone a leer el cómic hasta quedarse dormido)
Pandorea: Soy tu subconsciente, te vas a levantar, y
robarás dinero a mamá, irás a “Disc-Year” y comprarás el último disco de Justin
Bieber… (Susurra al oído de Alejandro mientras duerme)
Alejandro: Ni hablar, Justin es basura ¿Porqué no le
prendemos fuego como cuando cogías mis playmobil?
Pandorea: ¡No! (empieza a llorar) ¡Eres malo se lo voy a
decir a Mamá! (Se escucha la puerta en el piso de abajo) ¡Mamá! (va corriendo
mientras Alejandro se estira)
Alejandro: Qué aburrimiento de vida…
Pandorea: ¡SI! (Grita eufórica desde abajo, sube rápido
al cuarto de Alejandro) ¡Mira, mira, mira! Lo que me compró Mami (Le enseña el
CD de Justin Bieber) Lo voy a rociar de alcohol, para que cuando le prendas
fuego, te prendas tu también ¡malo! (Se va corriendo a su habitación mientras
lo va abriendo)
Alejandro: (Dice en voz baja) Me alegro pequeña… [Mi única
luz] Bah (Se levanta y baja)
Abelia: Alejandro ¿Qué tal la reunión con la
Inspectora? Parecía simpática… y una puta.
Alejandro: Y tanto que… [No voy a contárselo, fijo me
echará la bronca por cualquier cosa] nos invitó a comer… sí, y nos llevó a
clase.
Abelia: ¿Así que entonces faltaste a primera hora
porque quisiste eh?
Alejandro: [Predecible]
Abelia: No sé que voy a hacer contigo Alejandro Salazar
Binx, encima también faltó tu hermana ¿a dónde fueron, a los recreativos? Si es
que lo sabía yo ¡castigado una semana!
Alejandro: Sí Mamá… (Dice mientras la ignora, buscando
algo de comer para llevárselo al cuarto, se escucha la puerta del hall de nuevo)
Hola Papá (dice inexpresivamente)
Padre: ¿Qué ha pasado, y esos gritos?
Abelia: ¿Tú qué crees Carlos? Tú hijo ha vuelto a
faltar, no le prestas la atención suficiente (Alejandro mira de reojo y deja
escapar una risa)
Carlos: No empieces Abelia, acabo de llegar a casa.
Abelia: (Se acerca) Nunca me miras cuando te hablo, tú
piensas que me puedo encargar de dos hijos rebeldes yo sola ¡No puedo!
Carlos: ¡Ya está bien! (Le suelta un guantazo a Abelia)
¡Siempre te buscas los mismo, trabajo doce horas para llegar a casa, y que
sueltes estos, encárgate de lo que realmente tienes que hacer mujer!
Abelia: (Pone la palma de su mano en la mejilla,
notando el calor del golpe) ¡Serás cabrón! ¡Me voy de esta casa, estoy cansada!
Carlos: ¡Hazlo de una vez, y cierra la maldita puerta!
Alejandro: (Los mira llorando y sale corriendo al piso de
arriba, entra en el cuarto de su hermana y sube el volumen de la minicadena,
escuchándose platos romperse como fondo de la canción “somebody to love”)
¿Cuéntame del disco? ¿Cuál es tu canción prefe? (Dice intentando parar las
ganas de llorar)
Pandorea: ¿Otra vez? (Se acerca por la espalda y abraza a
Alejandro, se da la vuelta y ambos se abrazan mutuamente mientras Pandorea
rompe a llorar y en seguida Alejandro deja de lagrimear)
Alejandro: Tranquila… todo pasará… [¿Eres Feliz? Seguro
que era una maldita trabajadora social]
Tras
toda la contaminación acústica, violencia y cariño fraternal, aparece la calma,
un silencio apacible.
Alejandro: [Bien, está dormida] (Baja la música, dejándola
de fondo) [Siempre estaré aquí enana] (Sale de la habitación y se mete en su
cuarto y enciende la tele, quita un cuadro de Kurt Cobain que tenía, y tras él,
una pared agrietada, comienza a darle puñetazos desesperadamente mientras
escucha una noticia de un avión que cayó en el Retiro, cerca de Numancia) ¡Qué!
¿Esa fue la explosión? Es terrible… [Todo…] es terrible. (Mira un cómic de
x-men tirado en el suelo) La vida de Tormenta también era horrible antes de ser
una heroína… quizás deba darme una oportunidad e irme de casa… (Prepara la
maleta mientras llora escuchando “The Last Song” de All-American-Reject) Lo
dejo todo, dejo esta mierda (Se acerca a la habitación de la hermana,y se queda
una hora mirándola mientras duerme) volveré con una vida mejor, te lo prometo,
te lo mereces todo (le susurra al oído y le da un beso en la frente, poniéndole
un disco de Nirvana entre los brazos, baja sigilosamente y el padre lo ve
mientras sale de la cocina)
Carlos: ¿A dónde vas a estas horas?
Alejandro: A estudiar a la biblioteca.
Carlos: ¿Tú? Claro ¿No irás a vender droga verdad?
Alejandro: Apestas a Whisky…
Carlos: Eres mi hijo, no vas a decirme lo que tengo que
hacer…
Alejandro: Soy tú hijo, no tu propiedad, no me has
comprado.
Carlos: ¡Cállate! (Se acerca a Alejandro mientras alza
la mano)
Alejandro: ¡Aléjate! (Grita, y el padre es empujado contra
una pared, cae, y queda inconsciente) ¿Papá? [¿Qué ha pasado, qué he hecho?]
¿Papá estas vivo? (Toma el pulso y tiene) oh dios, no quería hacer nada de esto
(Le roba la cartera al padre y sale corriendo de la casa, camino a la estación)
¿Qué me está pasando, estoy loco?
¿?: No Cariño, no lo estás. (Escucha Alejandro detrás de un árbol)
Alejandro: (Se gira nervioso hacia el árbol) ¿¡Quién está
ahí!? (Las hojas del árbol tiemblan como si de un terremoto se tratara)
¿?: Tranquilo cariño, soy yo. (Se acerca la chica, y deja ver que es
Daimara)
Alejandro: ¿Tú? ¡Tú me has debido de meter algo, me has
drogado zorra!
Daimara: Criaturita de Dios, es de mala educación las
palabras inadecuadas que tomas conmigo (De detrás del árbol aparecen 7 Lobos
que se sitúan detrás de Daimara, mientras miran rabiosos a Alejandro)
Alejandro: ¿Qué significa todo esto?
Daimara: (Imagen de su sonrisa) ¿Todo? Cariño, esto solo
acaba de comenzar. (Los lobos corren a atacar a Alejandro, se da la vuelta, y
de repente está en Atocha)
Alejandro: ¿Qué? ¡oh dios no entiendo nada! (Se sienta en
la acera y llora desconsolado) ¿Porqué me está pasando todo esto a mí? (huele a
petróleo quemado, mira a un lado, y ve como dos estelas lineales de fuego y
humo saliendo de sus zapatos) Si claro, soy Flash ahora… [Pandorea] Volveré…
¿?: No puedes volver.
Alejandro: ¡Quieres dejar de seguirme! (Grita y se gira,
ve a una anciana indigente en silla de rueda, sin piernas) oh lo siento señora,
pensaba que era otra…
¿?: ¿Persona? Joven… hace mucho que no me presento a nadie, que no digo mi
nombre, he perdido mi identidad, mi esencia, no creo que sea una persona.
Alejandro: Créame, lo es, porque hay personas que son
verdaderos monstruos [Piensa en el padre] ¿Porqué me ha dicho lo de que no
puedo volver?
¿?: Joven, son las 04:00 de la mañana, estás en Atocha, te habrás tenido
que levantar muy temprano para venir, y a estas horas… el metro es muy
peligroso, la calle más, fíate de la palabra de una pobre anciana.
Alejandro: (Sonríe) Tiene razón, he de seguir hacia
delante, voy al futuro, con intenciones de volver al pasado y tener el mejor
presente que pueda tener.
¿?: Así me gusta joven, eres la esperanza de los viejos de hoy en día (se
ríe mientras tose) Toma cielo (le da un clinex) límpiate esas lágrimas, hace
una noche preciosa, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.
Alejandro: Eso lo di hoy en clase (Se rie)
¿?: ¿Ah sí? Vaya… no dejan la creatividad ni para la tercera edad.
Alejandro: Bueno, he de irme, cogeré el primer tren a otro
sitio, a la aventura.
¿?: Así me gusta joven, eres prometedor.
Alejandro: ¿Prometedor? (Nunca nadie me ha dicho algo
parecido) Muchas gracias señora, le deseo mucha suerte en la vida.
¿?: Gracias Joven ¿Cuál es la razón por la que estás aquí?
Alejandro: ¿La razón? (sonríe) la razón mide un metro
aproximadamente, escucha a Justin Gayber, y se llama Pandorea, Buenas noches y
muchas gracias por todo (Camina hacia delante, se para unos segundos y se da la
vuelta) disculpe ¿Cómo se llama?
¿?: (La vieja muestra sus lágrimas a la luz de la farola) Claudia, joven…
Claudia.
Alejandro: Encantado de conocerla, es una gran PERSONA,
muy buenas noches (sonríe y se da la vuelta, entrando a la estación de tren)
Claudia: Yo también estoy encantada Señor Alejandro
Salazar Binx (Dice una mujer baja, de aspecto joven, unos 30 años, cabello
negro azabache en tirabuzones, ojos azules cristalinos y unos labios finos y
pálidos) Eres prometedor.
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