jueves, 16 de febrero de 2012

Crónicas de una Manzana Podrida (Prólogo)


CRÓNICAS DE UNA MANZANA PODRIDA

Sus ojos vacuos no paraban de hablarme, envuelta en una sábana, bañada en un intenso color rojo [Todavía está fresca] yacía el cadáver de mi madre, alguien que dio a luz a una preciosa chiquilla de caballeros rizados dorados y labios cual carmín y con los ojos negros de la noche ¡Aunque eso son historias sin importancia! Bueno, para mí sí, pero no para los veinte cadáveres que están escondidos en mi precioso hogar [Nunca llegué a sacar a Doggy del Microondas ¡MIERDA!] (Sonríe entrecortadamente) ¿¡Qué, qué dices!? Nadie me obligó a hacerlo, pero ella, si… ella, mi amada, mi cómplice ¡ella! Fue la que siempre estuvo conmigo, mi apreciada manta rosada de ositos con corazones que siempre mis clientes la invitaban a beber ¡SUCIOS, Insolentes que osan tocar a mi bella Priscila!

A todos los lectores y oyentes que se atrevan a violar la portada o contraportada de este diario, les aseguro que no saldrán con vida, aunque bueno… no debo alardear de ello ya que si están leyendo esto, ya estaré a unos pocos metros bajo tierra ¡Pocos! Los suficientes como para sacar la mano y arrancarte el corazón ¡Quiero uno! No estoy sola, no os preocupéis ¡Qué no, he dicho! Priscila está conmigo, y con ella, la tinta con la que escribí todo éste diario.

A los valientes que abran la caja de pandora, disfrutarán macabramente imaginando los escenarios, mi técnica, mi herramienta, mi dulce sonrisa carmín, todos probaréis de mi fruto prohibido ¡LOCOS, ESTÁIS TODOS LOCOS!

Os prohíbo leer esto pero os invito a la tentación de leer la crónicas de una manzana podrida… mi nombre es Eva… Eva Saint Michelle y esta es mi autobiografía que encierra a la de veinte personas más.

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