Retazos de una vida bajo el concepto de la inexistencia
llegan aquí a su fin,
eludiendo así las peores
pesadillas que siempre creyó reales, propias de sí...
nació una vida de la misma
vida, así como un bebé da vida a su madre,
atisbos pequeños que juntos
forman la más grande de las razones,
cazando entre árboles
frondosos en un océano lleno de nubes despiertas sin sueño,
emite hacia lo cazado, atrapado, aprisionado... el imperativo
ya sin perspectiva,
rotos ojos de ideales pasados, pintando en un cielo
nuevas estrellas en el firmamento,
Desde la oscuridad siempre se vio la luz, desde la
luz, siempre nació la penumbra,
errores sin arrepentimiento que suman y siguen el
sendero de los que hoy crecieron,
Lícito o no, es el dueño el que manda sobre su
vida, el que elige caerse o levantarse,
anónimas letras de un sin vivir en la muerte en
vida de Santa Teresa
Lacrimosa que hoy por los rincones vagas, no
derrama de tristeza, si no de alegría,
una y otra vez se mira al espejo y ya por fin
encuentra su propio y mismo reflejo,
zambúllete en un agua de respeto y ego, luz y
reconocimiento, ahora... Flotas.
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