jueves, 17 de mayo de 2012

Memorias de la Savia humana.



Se humedece la ventana bajo el famélico invierno,
dibujando tu nostálgico estar que aún no se va,
¡Fuera! ¡Vete! ¡Lárgate! Déjame soñar, no me dejes dormir.
Se van las golondrinas y las crisálidas ya no se abren.
No esta vez, no como aquel volcánico beso de Diciembre.

Prudente jazmín que brotas en el hogar de las hortensias,
desvalida, sola y sin más puro llanto que el tocar, brotas,
hacia lo alto, colorida, con refulgencia y llamativa, dominas.

Mi mejor flor, sin sol y sin alimentos, con voluntad y vida,
me mata pero sin dejarme nacer,
experiencias del el Edén en compañía de las hijas de Héspero.

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