Mitad
niño, mitad adulto, dos almas en un solo cuerpo,
lacónicas palabras recorren el
sendero del razonamiento,
¡Huye! ¡Regresa! ¡Lárgate!
¡Quédate! la razón del corazón,
perturbados por la marea sin
influjo lunar a la deriva vagan,
Barco sin bandera. Sin timón. Sin
viento. Sin mar.
Un barco fantasma al que la
humanidad lo llama amor.
Sin razón, sin lógica, la ciencia
de los ojos, la boca y las manos
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