- Dulce caballero que de cruzada vuelves mas nunca por mi ¿Dónde
se halla la rosa de los vientos que vuestros labios sellados llegaron a
prometerme?
-
En el silencio yacente que la duda jamás me brindó a responder ¿No es
suficiente volver? Aunque nunca sea por vos, si me amáis vuestra felicidad
abundará por verme vivo y sonreír, aunque nunca sea con vos. - Respondió el
Caballero
Las
lágrimas de la doncella recorrieron los océanos y continentes de su rostro,
atravesando la terrible tempestad de la soledad.
-
Decidme entonces en cualquier espacio pero sí en este tiempo ¿Dónde está
vuestra esposa? La chica a la que los sueños se le han acabado por verse
cumplidos todos juntos.
-
¿Esposa? Bella Doncella de labios carnosos, hermosura Olímpica y carne
llena de pecado, no poseo Esposa y ninguna mujer me llega a complacer, si
queréis conocer a la persona que es capaz de llenar mi vacío con su silencio y
sus perforar con sus ojos mi férreo yelmo, aquí lo tenéis, el hombre que ha
acabado con la ilusión de mis soñares porque con sus besos los ha hecho todos
realidad. - Finalizó el Caballero.
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