Esta
noche, algo ha golpeado nuestra recordada ventana...
no
una... ni dos ¡Si no tres veces! Una Lechuza blanca,
bajo
sus alas, cobijaba una carta, confirmaba que aún me amas,
que
no olvidas aquellos besos bajo la luna llena de Diciembre,
esos
cálidos abrazos la noche de reyes,
esa
grata sonrisa al abrir los regalos, plena, vigorosa, eterna...
Lóbregas
y lastimadas palabras, las de un hombre que no supera,
que
no supera la muerte de su amado, soy yo...
Soy
yo el que no te olvida.
Mas
en mis sueños, sigo despierto... escuchándola...
No
cuatro, ni cinco ¡Si no cien veces!
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