Tan solo un minuto más, un segundo más,
desde que inspiras y yo expiro,
tan solo un minuto más, un segundo más,
desde que te acercas y prohíbo la distancia,
tan solo un minuto más, un segundo más,
desde que alzas tus brazos y yo los confino en nosotros,
tan solo un minuto más, un segundo más,
desde que cierras los ojos y abro los labios,
tan solo un minuto más, un segundo más,
sería suficiente para declararnos eternos ante la inmortalidad.
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