Si al mismísimo amor yo le preguntase el porqué de la espera,
¿Qué me respondería? ¿La Verdad? ¿La Mentira? Nada de eso...
Me sonreiría, me miraría fijamente a los ojos, me acariciaría y luego se iría.
Porque el amor no es más que eso:
Una sonrisa, una mirada, una caricia y un adiós.
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