A ese canto que todo el mundo vanagloria,
llamadlo salud
llamadlo dinero
llamadlo amor
algunos hasta son capaces de llamarlo soledad.
Todos se jactan a reír y a llorar, a hablar o a gritar
a criticar una espalda y lamer una cara,
se quejan de lo que no tienen y se llaman desgraciados por lo que poseen.
y cuando avanzan las agujas irremediablemente hacia delante y jamás hacia detrás,
de repente, tetrapléjico, vegetal y encamado, no hable del cuerpo si no del cerebro,
nos arrepentimos de haber pensado en lo que tuvimos y no de lo que fuimos.
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